julio 04, 2012

Serventesio

Ésa era la más bella de las noches,
me acompañaba el susurro del viento,
respiraba tu aroma aún presente
y miraba las estrellas del cielo.

Las estrellas una estela formaban,
podía apreciar en el infinito
tu recuerdo, que volaba sin alas
el universo que armaba contigo.

Desnudo de alma, te veo reflejada
en el brillo intrigante de la noche.
Me inunda tu fresco aroma, me ciega,
se impregna en mi ser y hace de él un goce.

Tu voz recitando mi nombre, suena,
la lleva el aire en un sensual murmullo,
me arrulla cual niño y me lleva lejos,
lejos, a donde tú y yo somos uno.

Aún recuerdo tu risa angelical,
aún recuerdo tu rostro junto al mío;
todo mientras cuento en el firmamento
estrellas, vastas como mi vacío.

Ésa era la más larga de las noches,
me acompañaba el susurro del viento,
tu fantasma me cobijó en sus brazos
y contamos las estrellas del cielo.

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