enero 05, 2012

El primer sueño

¿Quién recuerda su primer sueño?
Nadie. Nadie tiene ese privilegio. ¿Cómo fue nuestro primer sueño? Una pesadilla quizás. Quizás fue uno de esos que no comprenderemos jamás. Pero enfin, ¿a quién le importa? Vivimos en un mundo en donde importa más la realidad, el mundo de allá afuera, más que los mundos extraordinarios que podemos crear al soñar. Y sí, son sólo sueños, lo que ocurre en nuestra mente  y se quedará ahí. Pero son el reflejo de nuestra realidad. Es nuestra realidad, percibida por el sentido de la imaginación. Imagiemos, soñemos.

Invito a soñar, a disfrutar de los sueños, que forman parte de nuestras vidas. Vivamos los sueños como si fueran otra realidad. Todo ésto suena muy irreal, intangible, pero si de verdad nos tomáramos el tiempo de profundizar en nuestros sueños, haríamos las cosas mejor. Pero así como se disfrutan, se debe de tener cuidado con ellos. No hay que creerse en ese mundo, pues aquí nosotros no somos quien tiene el control de la realidad.

Yo creo que el primer sueño no existe. No podemos recordar los sueños porque se deben quedar ahí, en ese otro mundo. Y no hablo de los sueños como aspiraciones, anhelos o metas. Me refiero a los que vivimos mientras dormimos, los que no tienen ni principio ni final, los que no entendemos, que nos confunden, pero que olvidamos. Así debería de ser siempre ésto. Soñar sin temer las consecuencias.

El primer sueño. El primero y el último.

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